Saco el último cigarro de la cajetilla. Lo enciendo y lentamente veo como el humo se desprende de él. Pongo mi mano en mi cabeza y pareciera que el humo sale de ella y no del cigarro. Todo sigue igual. El papel en blanco, el lápiz al lado del papel, el café un poco más allá. Algo frío pero al fin y al cabo no se movía al igual que las ideas en mi cabeza.
Respiré profundo y miré al techo. Luego bajé la mirada y di una vuelta con mis ojos a la habitación y me fijé en un detalle. No estaba la cortina de mi puerta. Es primera vez que me preguntaba, ¿Porque todos estos años me he mantenido con una cortina y no me he decidido a comprar una puerta?. Y que con mi tipo de vida, una puerta es bastante necesaria. Y es ahí donde entra otro personaje. La confianza.
viernes, 27 de septiembre de 2013
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