Las mujeres no somos fáciles de entender. Y creo que ese es el gran problema de quienes tratan de hacerlo. Venimos de un país extraño, algunas no somos de éste planeta. Pero sin embargo seguimos siendo mujeres. Somos extrañas en nuestros sentir. A veces queremos todo y otras no necesitamos de nadie. Nos hacemos las fuertes cuando por dentro lloramos a mares. Es distinto con el caso de las Madres porque ellos son roca sólida de playa que aunque las olas fuerte las golpeen ellas siguen allí. Quizás desgastándose pero firmes en su posición.
Pero yo hablo como mujer, quizás nunca lo decimos y si lo hacemos no nos escuchan. A nosotras nos gusta que nos digan que nos aman, aunque lo sepamos. Nos gusta que nos saquen celos, pero solamente cuando después tu pareja te dice que eres la única para ella. Nos gusta que nos hagan sentir queridas, que nos regaloneen con cada pequeño detalle nuestro corazón se llena de alegría. Nos gustan los paseos y todas esas cucherías románticas que conllevan a ello. Nos gusta que nos traten con delicadeza y casi como reina de un palacio. Hay mujeres que lanzamos muchas semillas y vemos como cada día crecen, hay algunas que se van enchuecando con cosas que sucede, y otras que maduran rápido... Creo que lo más difícil es mantener el campo florecido y no dejar que los frutos se vayan pudriendo. Es una tristeza ver como todo lo cultivado se cae a pedazos y más terrible que cuando se vuelve a replantar, no es lo mismo que al comienzo.
No quiero escribir ....


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