Y aunque estemos a cinco metros, puedo sentir tu olor. Nuestro deseo es más grande y nos llama. Con el pensamiento nos acercamos y estamos frente a frente. Imagino que nos tocamos sutilmente, que poso mi mano en tu hombro y con una leve caricia bajo tu blusa. Ambas sentimos nuestra acelerada respiración y pareciera que más enciende nuestro deseo. Es casi insostenible esta situación, no puedo dejar de mirarte y de imaginar tu cuerpo junto al mío. Y sin darnos cuenta estoy a 5 centímetros de tu boca, mi nariz rozando la tuya y acercándola suavemente para trata de robarte un beso. te me resistes pero no temes, sé que lo deseas tanto como yo, que es tu cuerpo el que habla ahora y no son las palabras que nos dijimos antes de estar acá. Por fin logro que tu boca sea mía y con ese beso culmino aquella danza que habíamos tenido de preludio, se viene el encuentro central, aquel donde los cuerpos se descontrolan y hablan por si solos, donde la palabra amor cobra todo su esplendor y nuestas almas se mueven a un solo compás de una melodía imaginaria. En donde el acto amatorio se hace esplendoroso y se involucra todo nuestro sentir hasta derramar lágrimas. Luego es esto viene la paz. Se ha saciado esa sed que nos invadia cuando estabamos cerca, ahora solo queremos mirarnos y contemplarnos en la belleza de sentir. aún, aún siento tu olor en mi cuerpo y es como un trofeo de una guerra no con armas bélicas sino con armas de las cuales es muy dificil atenerse.
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